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El primer corte del jamón: el ritual que aprendimos en cuatro generaciones

Recordamos perfectamente nuestro primer corte. María del Mar tenía 14 años. Su padre le pasó el cuchillo y le dijo: “Despacio. El jamón no tiene prisa, y tú tampoco.” Tras 130 años en Guijuelo, sabemos algo que pocos saben: el primer corte de una pieza no es un gesto técnico, es un ritual que define toda la experiencia que vendrá después.

En bodega lo vemos cada semana. Llega una pieza nueva, alguien la coloca en el jamonero y empieza a tirar lonchas con prisa, como si el jamón fuera a escaparse. Nosotros, en cambio, nos paramos. Miramos el perfil de la pata, palpamos la grasa de cobertura, decidimos por dónde vamos a empezar y por qué. Ese minuto de pausa es lo que separa una pieza bien aprovechada de una pieza maltratada.

En este artículo te contamos cómo lo hacemos nosotros, con la misma secuencia que enseñamos a quien viene a vernos a nuestras instalaciones de Guijuelo. No es la única manera de cortar jamón, pero es la que nos enseñó Felipe Hernández Jiménez en 1890 y la que cada generación posterior fue puliendo hasta hoy.

Qué necesitas antes de empezar

Antes de tocar la pieza, prepara la mesa. Cortar bien empieza por tener lo necesario al alcance de la mano.

En la familia Hernández Jiménez los cuchillos se mantienen durante décadas. El jamonero que usa hoy nuestro maestro cortador en bodega es el mismo que afilaba el padre de María del Mar a primera hora de la mañana en los noventa. Un buen acero, bien cuidado, dura más que un coche y corta mejor cada año.

Maza o contramaza: cuándo empezar por dónde

Aquí está la primera decisión, y es la que más gente se equivoca. La pregunta no es “¿por dónde se corta el jamón?”, sino “¿en cuánto tiempo voy a consumirlo?”.

En bodega, cuando catamos una pieza para validar lote, siempre arrancamos por la maza. Es la única forma honesta de entender la grasa infiltrada, el dulzor de fondo y la textura real de la curación. Pero ese es un corte de control: sacamos cuatro lonchas, anotamos y la pieza vuelve al circuito.

Si tienes dudas, asume consumo rápido y empieza por la maza.

Anatomía del jamón: las cuatro zonas y qué buscar en cada una

Un jamón no es una pieza homogénea. Es un mapa, y cada zona sabe distinto. En las catas guiadas en bodega sacamos una loncha de control de cada zona y las servimos por separado, para que el invitado entienda que está comiendo cuatro jamones dentro del mismo jamón.

El maestro cortador de la casa siempre empieza con un corte de cata de cada zona antes de servir. Es un gesto pequeño que cambia la velada: la mesa entiende qué está comiendo y por qué cada loncha sabe distinto.

El primer corte paso a paso

Esta es la secuencia exacta que enseñamos en bodega. Tómate diez minutos. No vayas con prisa.

  1. Coloca la pieza en el jamonero con la maza arriba si vas a consumirlo rápido, o con la contramaza arriba si vas a alargarla. Ajusta la pinza hasta que la caña no se mueva al empujar con la palma.
  2. Con el cuchillo ancho, retira la corteza y el tocino exterior hasta llegar al magro. No quites más del que vayas a cortar en esta sesión. Guarda las lascas de tocino: las usaremos al final para tapar el corte.
  3. Marca un corte profundo perpendicular al hueso a la altura de la vitola, justo donde el precinto de la DOP se asienta sobre la pata. Ese corte transversal es tu “tope”. Si tienes dudas sobre cómo identificar la vitola y el precinto, te lo explicamos en nuestra guía de vitolas y precintos.
  4. Con el jamonero largo, y con movimientos longitudinales en dirección pezuña-punta, separa lonchas finísimas, casi traslúcidas. Ancho de 4 a 6 cm; grosor, lo más fino que tu pulso permita. Si ves la silueta de tus dedos a través de la loncha al levantarla, vas bien.
  5. Apoya el cuchillo con suavidad y deja que el peso de la hoja haga el trabajo. No empujes. El acero bien afilado corta solo. Pasa la hoja por el paño cada cuatro o cinco lonchas.
  6. Las primeras lonchas pueden no salir perfectas. No te frustres. Nuestro maestro cortador tarda 30 piezas en estar conforme con su técnica cuando entrena a alguien nuevo. El primer corte de tu vida no va a ser el de un profesional, y eso está bien.

Cuando termines la sesión, retira con la puntilla los restos pequeños alrededor del hueso y guárdalos: son la base perfecta para unos huevos rotos del día siguiente.

Errores que vemos a diario en nuestros visitantes

Los fallos se repiten en la gente que viene a aprender a cortar en bodega. Si los conoces antes de empezar, te ahorras semanas de práctica.

Cómo proteger el corte entre sesiones

Cuando termines de cortar, no dejes la pieza expuesta al aire: la superficie magra se oxida en pocas horas. Cubre la zona cortada con las lascas de tocino que reservaste, colocándolas como un tejado sin huecos. Encima, una capa de film transparente bien ceñido. Y sobre el film, un paño limpio de algodón. Así protegida, la pieza aguanta semanas sin perder calidad.

Si quieres entrar en detalle (temperatura ideal de la habitación, qué hacer si aparece moho blanco, cuándo descartar una zona), lo desarrollamos en nuestra guía de cómo conservar el jamón.

FAQ: preguntas del primer corte

¿Puedo cortar la pieza estando fría? No es lo recomendable. La grasa de bellota en frío está sólida y la loncha sale rígida, sin aroma. Saca la pieza al menos 30 minutos antes en verano o una hora en invierno.

¿Tengo que limpiar el jamón antes de empezar? Si lleva mucho tiempo guardado, retira el moho blanco superficial con un paño humedecido en aceite de oliva virgen y seca con paño limpio. El moho blanco es normal en la curación natural. Si aparece moho de otro color (verde, gris, negro), retira la zona afectada con la puntilla.

¿Y si me sale el primer corte feo? Te va a salir feo. A casi todos nos salió feo el primero. No tires lo cortado: pícalo en taquitos para huevos rotos o crema de calabaza. La forma de la loncha mejorará a la quinta sesión; el sabor ya está ahí desde el primer corte.

¿Puedo darle la vuelta a la pieza? Sí. Cuando ya no saques loncha cómoda de la maza, retira la pieza, dale la vuelta y trabaja la contramaza. Ajusta la pinza para la nueva posición. El jamonero está pensado para esto.

¿Qué hago con el hueso al final? No lo tires. El hueso de jamón ibérico, troceado, es la mejor base para un caldo, un cocido o unas lentejas. Concentra grasa, sal y aroma de tres años de curación. Si no vas a usarlo, congélalo en porciones.

¿Es mejor cortar a cuchillo o pedir el lonchado a máquina? Depende del momento. A cuchillo, en una mesa con invitados, no tiene comparación: la loncha sale viva, brillante, con todos los aromas en su sitio. A máquina, en lonchado al vacío, ganas comodidad y duración pero pierdes textura. En nuestra empresa hacemos las dos cosas y defendemos las dos por igual.


Cortar bien un jamón es uno de esos oficios pequeños que te acompañan toda la vida. María del Mar lleva con el cuchillo desde aquel verano de los 14 años; nuestro maestro cortador en bodega lleva más de tres décadas. Cada pieza que pasa por sus manos es distinta y, sin embargo, el ritual es siempre el mismo: pausa, mirada, decisión, cuchillo.

Si aún no tienes la pieza, mira nuestro Jamón de Bellota 100% Ibérico DOP Guijuelo. Si ya la tienes en casa y vas a hacer tu primer corte este fin de semana, escríbenos: nos gusta saber cómo va.