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Donde empieza un buen jamón

Antes de la bodega, antes de la sal, antes incluso del nombre del fabricante, hay una decisión que define el sabor final de un jamón ibérico: cómo ha vivido el cerdo del que procede.

Nuestros cerdos viven en dehesas de Salamanca, Extremadura y Andalucía. No en granjas. Dehesas. Y vivir bien en una dehesa significa cumplir, todos los días del año, requisitos que la ley regula con cifras concretas.

Qué es una dehesa

Una dehesa es un ecosistema mediterráneo único en el mundo: un paisaje de encinas y alcornoques separados unos de otros, con pasto debajo, donde el árbol da sombra al animal y a la planta, el animal abona el suelo, y la planta alimenta al animal. No es bosque y no es pradera; es las dos cosas a la vez, mantenidas por la mano humana desde hace siglos.

La dehesa solo funciona si se cuida. Y se cuida porque produce, entre otras cosas, bellota. Cada encina madura puede producir entre 8 y 15 kilos de bellota al año. Cada cerdo ibérico en montanera necesita entre 6 y 10 kilos de bellota al día durante los cuatro o cinco meses que dura la montanera.

Las cifras no cuadran si quieres hacer trampas. Por eso la Norma del Ibérico regula con detalle la carga ganadera máxima por hectárea: la dehesa solo aguanta los cerdos que sus encinas pueden alimentar.

Una hectárea por cerdo, mínimo

Nuestros cerdos disfrutan de un mínimo de una hectárea por animal, como exige la Norma del Ibérico (Real Decreto 4/2014) para los cerdos amparados como “de bellota”. Esa hectárea es suya para correr, hozar, escarbar y buscar bellotas, hierba, raíces y bulbos. Cuanto más se mueve un cerdo ibérico, mejor distribuye la grasa por el cuerpo, y esa grasa repartida es lo que después se traduce en el veteado de las lonchas.

La montanera

La montanera es la temporada de engorde con bellota. Por ley está regulada entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre, que es cuando entran los cerdos a la dehesa. El sacrificio ocurre entre el 15 de diciembre y el 31 de marzo del año siguiente.

Durante esos meses los cerdos no comen pienso. Comen bellota, hierba y lo que encuentran. Es la única alimentación legal compatible con la denominación “de bellota”. Llegan a la montanera pesando entre 92 y 115 kg y la abandonan con un peso vivo de 160 a 180 kg. Esa ganancia de peso, hecha solo con bellota, es lo que da al jamón pata negra su sabor característico.

Nuestros ganaderos llevan registros sanitarios de cada animal y de cada explotación. La DOP Guijuelo, ASICI y el Ministerio de Agricultura auditan esos registros para garantizar que lo que se vende como bellota fue bellota de verdad.

Las tres designaciones por alimentación

La Norma del Ibérico (RD 4/2014) reconoce tres formas de alimentar a un cerdo ibérico, cada una con su nombre legal y su precinto de color:

De bellota (precinto negro o rojo, según raza). Cerdos sacrificados inmediatamente después de aprovechar exclusivamente bellota, hierba y otros recursos de la dehesa, sin pienso suplementario. Es la cumbre del ibérico.

De cebo de campo (precinto verde). Cerdos criados en libertad o semilibertad en explotaciones extensivas o intensivas al aire libre, alimentados con piensos naturales de cereales y leguminosas, con posibilidad de aprovechar pastos y recursos del campo, pero sin estar en montanera exclusiva.

De cebo (precinto blanco). Cerdos criados en sistemas intensivos conforme a la norma, alimentados con piensos naturales de cereales y leguminosas.

Las tres son legales y las tres tienen su sitio. Lo que no es legal es confundirlas, ni usar los términos “dehesa” o “montanera” en productos que no sean de bellota.

La raza ibérica

El cerdo ibérico es una raza autóctona de la Península Ibérica, con orígenes antiguos en el cerdo mediterráneo. Es un animal que deposita la grasa de forma infiltrada dentro del músculo, no solo bajo la piel como otras razas. Esa es la diferencia que se ve al cortar una loncha: el blanco repartido entre el rojo, el famoso “veteado”.

La Norma del Ibérico distingue tres porcentajes de pureza racial: 100% ibérico (madre y padre ibéricos puros, registrados en árbol genealógico), 75% ibérico (madre 100% ibérica, padre 50% ibérico) y 50% ibérico (madre 100% ibérica, padre cerdo Duroc autorizado).

Solo los 100% pueden llamarse pata negra, y solo cuando además son de bellota. Para los demás casos, las palabras “pata negra” están prohibidas en el etiquetado. Si ves “jamón pata negra de cebo” en algún sitio, ese sitio está incumpliendo la ley.

Lo que esto significa en una loncha

Vivir bien en la dehesa, comer bellota durante la montanera, sacrificar al cerdo con la edad y peso adecuados, salarlo con poca sal, secarlo despacio y curarlo durante años en bodega natural produce un jamón que se reconoce sin mirar la etiqueta:

Todo eso empieza en la dehesa. Sin dehesa, no hay jamón.

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